Fragmento de la "Sabia insinuación de las cosas"


En el estremecedor silencio de la madrugada, me desayuné las magdalenas, en el espesor del chocolate, con la parsimonia para comer en el pozo de la desgana. Una biodramina para los mordiscos del mareo. Clareábase el avance del amanecer, un aleteo de luz entraba por la ventana. Mi padre presuroso, carga la reata de bultos en el maletero del taxi. Entramos en el interior del vehículo, el cierre de las puertas, el motor en marcha rasga el silencio rotundo de la madrugada.
Me resulta de muy buen gusto, amiga. Te felicito.
ResponderEliminarAbrazos